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NOTA DE PRENSA SOBRE EL REGLAMENTO ORGÁNICO MUNICIPAL PDF Imprimir
Jueves, 21 de Mayo de 2015 08:59

Una de las primeras acciones del equipo de gobierno del Partido Popular, recién estrenada la legislatura, fue la elaboración de un nuevo Reglamento Orgánico Municipal. Y una de las primeras reacciones del grupo socialista fue oponerse radicalmente a su aprobación, tanto por la forma en que se hizo, como por el contenido del mismo. En efecto, el grupo de gobierno decidió redactar el nuevo Reglamento de forma unilateral, sin plantear ni por una vez la posibilidad de crear un texto consensuado entre todas las fuerzas políticas, situación que resulta inadmisible en general, pero más aún si tenemos en cuenta que se trata de un documento fundamental, algo así como la Constitución de un Ayuntamiento, en tanto en cuanto es el que regula su funcionamiento, su organización y régimen jurídico. Pero es más, no sólo no existió ningún tipo de consenso en su redacción, sino que además, el grupo Popular tuvo a bien no valorar ni una de las alegaciones que los socialistas presentamos a fin de mejorarlo y, desde luego, transformarlo en un Reglamento menos encorsetado y más democrático.

Y es que, y aquí entramos ya en cuestiones de contenido, este nuevo Reglamento que el grupo de gobierno llevó a la primera sesión plenaria, lejos de mejorar la situación preexistente, la empeoraba notablemente, maltratando a la oposición, a las minorías, y a la propia ciudadanía cuyos derechos de participación directa e indirecta en la vida política quedaban, sin duda, mermados. La primera prueba de ello, la encontrábamos (y la seguimos encontrando, desafortunadamente) en el Artículo 2 en el que, por primera vez en la historia democrática de nuestro municipio, se establecen restricciones para que una fuerza política forme grupo municipal, ya que, según recoge, se necesita un mínimo de dos Concejales para ello. Dicho de otro modo, si cualquier partido que concurra a elecciones obtiene sólo un Concejal, no puede formar Grupo Municipal y, por ende, pierde la posibilidad de ejercer las funciones propias de un Concejal, a no ser que se establezca un Grupo Mixto, con la cesión de un Concejal por parte de otro grupo político. Esta novedad fue, como no podía ser de otro modo, duramente criticada por el grupo socialista, por constituir una gravísima falta de respeto para con el partido político que pudiera verse en esta situación y, desde luego, para con sus votantes, a los que se ningunea por completo, además de suponer una práctica absolutamente antidemocrática.

Otra de las modificaciones recogidas en el nuevo Reglamento (Artículo 6) fue la celebración bimensual de los Plenos, y no mensual como había ocurrido hasta el momento, y la limitación en los tiempos de los debates, lo que consideramos un error si partimos de que con ello se limitaba claramente la actuación de los grupos políticos (debates, presentación de mociones, etc.), y de los ciudadanos (información, participación en Plenos a través de Ruegos y Preguntas).

Por su parte, una de las novedades más controvertidas y que con más vehemencia rechazamos fue la introducida en el Artículo 8, por la cual el cierre del debate en las Mociones presentadas por los grupos de la oposición pasaba a protagonizarlo el grupo de gobierno, y no el grupo que la había propuesto como hasta el momento, modificación que, una vez más, venía a atentar contra la labor de la oposición. Tanto que incluso rozaba la ilegalidad, por ser contraria a la Ley de Bases del Régimen Local, y que pretendía perpetuar una práctica que no se desarrolla en ningún órgano de gobierno, ni siquiera en el Congreso de los Diputados. Por ello, aunque en principio el grupo de Gobierno se negó a eliminar dicha modificación, que se mantuvo durante dos años, finalmente, accedió a retornar a la situación previa cuando, de nuevo, presentamos una moción en 2013 exigiéndolo.

Por último, este nuevo Reglamento obliga a la oposición, del mismo modo, a presentar por escrito los Ruegos y Preguntas que han de tratarse en los Plenos con, al menos, 48 horas de antelación, quedando así fuera del debate todos los asuntos que pudieran surgir a posteriori.

En resumen, el Grupo de Gobierno del Partido Popular aprobó entonces un Reglamento, aún vigente, que en ningún momento persiguió mejorar el funcionamiento del Ayuntamiento y los órganos de gobierno, sino que tan sólo buscaba favorecer sus propios intereses, anulando a la oposición y maltratando y ninguneando a la ciudadanía, especialmente a las minorías, en la medida de lo posible, y total y radicalmente contrario a las buenas prácticas y buen hacer de cualquier gobierno.

Consideramos que un Reglamento Orgánico Municipal no puede ser, bajo ningún concepto, partidista ni responder a una u otra ideología. Muy al contrario, debe ser lo más pulcro y    posible a fin de que sirva a quien ha de servir, al municipio y a sus ciudadanos. Por ello, confiamos en que los términos en los que está redactado puedan ser transformados en la nueva legislatura que a punto está de comenzar.

 

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